De nuevo sobre el fracaso escolar
Agradezco a Guillermo Ojea su comentario “a cara descubierta” y su valoración positiva del blog como herramienta para exponer ideas e intercambiar opiniones. En cuanto al tema de las “listas rojas”, me alegro de coincidir en el análisis, en particular en el carácter evolutivo del perfil de salida. Comparto la idea de que “lo que tenemos” no es ni mejor ni peor sino distinto. Respecto a las premisas admitidas, yo misma introducía algún matiz en mi comentario, aunque la existencia de tal convicción en muchas personas las convierte también en parte de esa realidad con la que tenemos que contar. En efecto, las soluciones no parecen cercanas pero la adaptación al EEES nos da una oportunidad para intentar alcanzarlas o, al menos, para aproximarnos a ellas. Ojalá sepamos aprovecharla.
Muchas gracias por la participación, que me gustaría mucho que tuviera continuación.
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Como profesor en el campo de las ingenierías, no puedo dejar de simpatizar con los comentarios aparecidos en este blog recientemente referidos a los perfiles de los alumnos que llegan y de los profesionales que deberíamos sacar. Siendo los debates sobre causas y efectos (o diagnósticos y soluciones) interesantes, podríamos llenar cientos de blogs con ellos sin mayores consecuencias, como en el cuento persa de los seis sabios ciegos describiendo un elefante. No hablamos de un problema complicado, sino complejo.
Pero también sabemos que los problemas complejos se pueden atacar mediante ideas como la auto-organización, la distribución de la decisión y la cooperación. Necesitamos nuevos paradigmas de gestión apoyados en esas ideas. No se trata tanto de cambios, sino de evolución: departamentos que se responsabilicen del “éxito” de “sus” títulos o especialidades, calidad evaluada a medio plazo (p.e. el “éxito” de los titulados en su vida profesional), departamentos que se preocupen activamente de su financiación , respeto a las diferencias (letras, ciencias, ingeniería…), animar la iniciativa individual y la auto-organización también en lo docente, desburocratizar y flexibilizar, confiar en el profesorado como el principal activo y motor del cambio (no el sospechoso a vigilar), distribuir los centros de decisión y potenciar (incluso centralizar) los de gestión, etc.
Estoy de acuerdo y me alegra oír de un candidato que el EEES es una oportunidad, no un problema administrativo. Pero, ¿una oportunidad para hacer qué?. “Las soluciones no parecen cercanas”, quizás por que no sabemos ninguno realmente cuáles son. Pero quizás podamos aprovechar la oportunidad para evolucionar en los procesos y las estructuras, y con ello nos acerquemos a las “soluciones”. Espero con gran interés las propuestas concretas de la Sra. candidata (e igualmente de los otros candidatos). Gracias por fomentar el debate abierto y la participación.
Saludo a todos.
En primer lugar, agradecer esta oportunidad que la candidata al Rectorado otorga a los miembros de la comunidad universitaria para participar con sus comentarios.
Auqnue me incorporo tarde al debate, me resulta de especial interés el tema que se trata con el título de “…fracaso escolar”.
Sin dejar de lado los “problemas” que los estudiantes se encuentran al empezar una titulación para la cual, su base de conocimientos es limitada, yo quisiera abrir una nueva línea argumentativa basada en el otro lado de la moneda.
¿Qué solución puede existir para las dificultades que entraña el aprendizaje de profesores con una escasa capacidad docente?
He visto que días atrás se mencionaba el caso de biofísica (coincido con los cmentarios de que el debate quedó silenciado y la prensa sólo se fijó en lo “llamativo” dejando de lado el fondo de la cuestión), y es que este asunto, como en otras asignaturas que se imparten en la Academia, se basa no tanto en los conocimientos que los profesores tienen (los cuales, casi todos, de una calidad indiscutible) sino en su capacidad docente (en muchas ocasiones claramente mejorables).
Para entender lo que digo pueden responder a mi pregunta:
¿cómo se reconoce la suficiencia investigadora de un profesor universitario en los sucesivos procesos de acreditación? ¿y la capacidad docente? Si aguien se digna en contestarme.
Con esto sólo quiero esponer, que resulta llamativa la escasa capacidad docente de algunos profesores que tratan de cubrir con multitud de conocimientos teóricos que los alumnos tienen (tenemos) que asumir por nuestra cuenta (como por otra parte e innegable que tenemos que hacer), pero es que la forma de enseñanza y de motivación por parte del profesorado es muy importante para el éxito de sus estudiantes.
¿Habría alguna forma de lograr que esta situación mejorase?
Esculapio:
La respuesta a lo que preguntas es muy sencilla. La acreditación investigadora va en función de los sexenios si se trata de un viejo miembro de la Academia. Si es joven, cuenta el número y la calidad de los trabajos de investigación. En cuanto a la docente, hoy por hoy, creo que solo se cuenta con los certificados de la docencia debidamente justificados que el aspirante tiene en su Universidad.
La parte mas importante de lo que cuestionas tiene que ver con la motivación de la enseñanza. Al margen de lo que la candidata opine, en nuestro caso creemos que los nuevos planteamientos de Bolonia impulsan a que se requiera un esfuerzo compartido de profesores y alumnos, para alcanzar esa motivación. Se trata ya no tanto de impartir conocimientos como de que el alumno adquiera habilidades y destrezas en la materia objeto del estudio. Esto querido Esculapio obliga a un esfuerzo sostenido por ambas partes. Por parte docente en el planteamiento de casos reales y por parte discente en el esfuerzo personal por resolverlos.
Ese es mi punto de vista en el ágora del que tanto disfrutamos.
Saluti