Intervención pública tras los resultados de la 2ª vuelta

En primer lugar, deseo expresar mi felicitación más sincera al profesor Gotor y mis mejores deseos para su rectorado.

Quiero también manifestar mi agradecimiento a la comunidad universitaria por su participación y en especial a los que me han votado. Hemos conseguido un resultado notable y muchas personas nos han otorgado su confianza apoyando nuestra candidatura. Mi gratitud es infinita para con todas las personas que han formado parte de nuestro equipo electoral y que han trabajado muchísimo tanto en la elaboración del Programa como en la preparación y desarrollo de la campaña y como interventores. En todo momento, me han rodeado de un afecto y unos cuidados que nunca podré devolverles suficientemente.

Para mí, ésta ha sido una experiencia muy positiva. Durante este proceso, he podido conocer mucho mejor a la Universidad como institución y a las personas que la componemos. Ha habido cosas agradables y otras no tanto, pero todas ellas han merecido la pena y han sido para mí muy enriquecedoras.

Estoy segura de que el prof. Gotor nos dirá que aspira a ser el rector de todos. Tiene 4 años por delante para demostrarlo. Un mandato que se va a desarrollar en un momento crucial para la Universidad, de adaptación al espacio europeo. En esa tarea, va a contar con nuestra colaboración leal, que yo le ofrezco desde este momento.

En nuestra colaboración, anticipo una pauta de conducta: nunca recurriremos a la descalificación. Y cuente con nuestro deseo de éxito, al que con la función que nos encomiendan quienes nos han respaldado, nosotros contribuiremos de buena fe.

En la Universidad participativa que he venido defendiendo, no concibo una acción de gobierno sin control, sin acuerdos, sin debates y sin críticas. Creo que el futuro se construye entre todos y en ese “todos” está el acuerdo cuando lo merezca y la discrepancia cuando sea necesaria. En nuestra idea de la Universidad plural, la discrepancia nada tiene que ver con la crispación. La crítica no es conflicto sino cooperación necesaria a la construcción del futuro de la Universidad. El derecho y la obligación del profesor Gotor es ejecutar su programa, nuestro derecho y nuestra obligación es defender con firmeza y lealtad nuestras convicciones.

La campaña electoral ha terminado. Hay un nuevo rector y le deseamos suerte. Mañana empieza una nueva etapa y con ella comienza también nuestro trabajo. El trabajo al que nos obligan los votos que nos respaldan y que nos atribuyen una responsabilidad que yo no voy a rehuir. Lo que espera de nosotros la comunidad universitaria es que defendamos activamente nuestras ideas, que contribuyamos a conseguir el mejor futuro de nuestra Universidad con la defensa de nuestras ideas. Yo estoy dispuesta a contribuir activamente a esta tarea.

Una última cuestión: como todo el mundo sabe, ésta era la primera vez en que se presentaba una mujer al rectorado, después de 400 años. No ha podido ser. Pero como dijo mi admirado Baltasar Gracián, hay que “saber esperar”. Utilizo sus propias palabras: “Hay que caminar por los espacios abiertos del tiempo hasta el centro de la ocasión oportuna”. Será pronto.

Gracias de nuevo a todos y enhorabuena al nuevo rector.

http://www.youtube.com/watch?v=4QZPfL3cUi4&eurl=http://www.pazandres.es/

Una respuesta

  1. Enhorabuena por su discurso. Es un signo de esperanza en la “era Gotor”.

    Por si le resulta de su interés, le traslado una de las propuestas que baraja el futuro Vicerrector de la cosa relacionada con la implantación del EEES; se trata, al parecer, de un fragmento de un especie de Memorandum de los muchos que manejó el equipo Gotor durante tres años para elaborar el Programa de gobierno. Afortunadamente, del texto puede deducirse que descartan repetir la experiencia tal cual, pero no que excluyan intentar mejorarla: “Estuve en la escuela de matemáticas, donde el maestro enseñaba a los discípulos por un método que nunca hubiéramos imaginado en Europa. Se escribían la proposición y la demostración en una oblea delgada, con tinta compuesta de un colorante cefálico. El estudiante tenía que tragarse esto en ayunas y no tomar durante los tres días siguientes más que pan y agua. Cuando se digería la oblea, el colorante subía al cerebro llevando la proposición. Pero el éxito no ha respondido aún a lo que se esperaba; en parte, por algún error en la composición o en la dosis, y en parte, por la perversidad de los muchachos a quienes resultan de tal modo nauseabundas aquellas bolitas, que generalmente las disimulan en la boca y las disparan a lo alto antes de que puedan operar. Y tampoco ha podido persuadírseles hasta ahora de que practiquen la larga abstinencia que requiere la prescripción.”

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